Posteado por: Guy Fawkes | junio 26, 2012

Tercer programa: Dodecafonismo alemán vs. Neoclasicismo francés

Reblogueado desde ¿A qué suena el siglo XX?:

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¡Hemos vuelto! Y esta vez recuperaremos el ritmo, ya veréis (es que el mes de exámenes es una locura para todos):

En nuestro tercer programa vais a escuchar obras de compositores franceses y alemanes hasta la II Guerra Mundial: de los componentes de la Segunda Escuela de Viena (Schoenberg, Webern y Berg), así como Stravinsky, Satie, Ravel, el grupo de Les Six y las hermanas Boulanger.

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Ahí os va lo que hacen estos chicos de la USAL. ¡¡¡Más de esto, por favor!!! Enhorabuena a todos, btw!

“¿Qué autor podría jamás decir cómo y por qué un personaje nació de su fantasía? El misterio de la creación artística es el misterio mismo del nacimiento natural. Una mujer, amando, puede desear se madre; pero el deseo solo, por intenso que sea, no basta. Un buen día se encontrará siendo madre, sin una concreta advertencia de cuándo ha sido. Y al igual un artista, viviendo, acoge en sí muchos gérmenes de la vida, y nunca puede decir cómo y por qué, en cierto momento, uno de esos gérmenes vitales se inserta en la fantasía para convertirse en criatura viva en un plano de vida superior a la voluble existencia cotidiana.

Luigi Pirandello

Luigi Pirandello (1867-1936)

Puedo sólo decir que, sin saber que los había buscado, me encontré a estos seis personajes que ahora se ven en escena, tan vivos que podía tocarlos, tan vivos que podía oír incluso su respiración. Y esperaban, allí presentes, cada cual con su secreta tortura y todos unidos por el nacimiento y por la maraña de sus vicisitudes recíprocas, que yo los hiciera entrar en el mundo del arte, componiendo con sus personas, sus pasiones y sus casos un novela, un drama o por lo menos un cuento.

Nacidos vivos, querían vivir.

Ahora bien, hay que saber que a mí nunca me ha bastado representar u a figura de hombre o de mujer, por especial y característica que sea, por el mero gusto de representarla; narrar una vicisitud concreta, alegre o triste, por el mero gusto de narrarla; describir un paisaje por el mero gusto de describirlo.

Hay ciertos escritores (y no pocos) que tienen ese gusto y, satisfechos, no buscan más. Son escritores de índole más propiamente histórica.

Pero hay otros que, además de ese gusto, sienten una más profunda necesidad espiritual que los lleva a no admitir figuras, vicisitudes o paisajes que no estén empapados, por así decirlo, de un particular sentido de la vida, cobrando con eso un valor universal. Son escritores de índole más propiamente filosófica.

Yo tengo la desgracia de pertenecer a estos últimos.

Odio el arte simbólico, en el que la representación pierde todo movimiento espontáneo para convertirse en máquina, alegoría; esfuerzo vano y mal entendido, porque el mero hecho de dar sentido alegórico a una representación indica a las claras que ya se la tiene por una fábula carente en sí de toda verdad, fantástica o efectiva, y que está hecha para demostrar cualquier verdad moral. Esa necesidad espiritual de la que yo hablo no se da por satisfecha, salvo a veces y con un fin de suprema ironía (como, por ejemplo, en Ariosto), con tal simbolismo alegórico. Éste parte de un concepto, más aún, de un concepto que se hace, o trata de hacerse, imagen; aquélla busca en cambio en la imagen, que debe seguir siendo viva y libre en toda su expresión, un sentido que le dé valor.”

Prefacio de

Seis personajes en busca de autor, Comedia por hacer

Luigi Pirandello

Reblogueado desde Economía sin fronteras:

  • La estrategia de la distracción El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las élites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética.

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Os presento esta pequeña obrita.

Es un sexteto de cámara para Flauta, Clarinete en Si bemol, Saxofón Alto, Viola, Violoncello y Piano Preparado. No quiero aburrir con detalles técnicos ni estilísticos. Me conformaré, no obstante, con dejar claras algunas ideas.

La intención de la pieza es la de poner de manifiesto el valor del Jazz y de otras músicas “no oficiales” con respecto a la mal llamada “música contemporánea” (y digo mal llamada  porque no hay una música contemporánea, sino muchas). No intento oponerlas, sino dejar claro que la confrontación es menos productiva y menos creativa que la adición y la absorción mutua de todas las ideas. La unión hace la fuerza.

El mero hecho de desdeñar cierta creación o manifestación cultural únicamente por su origen o procedencia dice bastante poco de quien cometa tamaña temeridad, por lo que este “micromanifiesto” —a pesar del leve tufillo ideológico que desprende mi improvisado neologismo— trata de ensalzar valores tan simples y básicos como el respeto y la tolerancia en un mundo tan escaso en ellos y tan cainita como el de la música “contemporánea” más puramente académica. El propio título deja patente cierta intención sarcástica o provocativa: “Jazz, sí, ¿y qué?”.

Corresponde al oyente (aunque desearía que más bien fuera escuchante) identificar las dos citas de las que me he apropiado —con el más absoluto respeto y la más profunda devoción— en esta pequeña miniatura reivindicativa:

Miles Davis me ha prestado su apasionante Milestones, que para mí resume en 3 notitas todo el espíritu del Jazz.

Dizzy Gillespie, a su vez, me ha permitido deformar un poquito su delicioso All the things you are, que creo que es parte de la mejor música que se haya escrito o interpretado jamás en la historia.

He pretendido (humildemente, eso sí) revisar algunos procedimientos típicos de este magnífico, diverso e inabarcable género desde perspectivas más personales. El sobrenombre “Histrionic Jazzy Phantasy” alude a la exageración, a la manifestación excesiva de los afectos y las emociones. De este modo, algunos de los gestos y los comportamientos desarrollados en mi obrita muestran claramente esa concepción mía del histrionismo, puesto que las ideas de las que surgen acaban exacerbándose en impulsos viscerales y primitivos que vienen muy de dentro y que así han de ejecutarse.

Quizás las siguientes líneas sirvan como resumen de mi perorata:

“I hate classical music, not the thing but the name. It traps a tenaciously living art in a theme park of the past. [...] I wish there were another name. I envy jazz people who speak simply of the music. Some jazz aficionados also call their art America’s classical music, and I propose a trade: they can have classical, I’ll take the music.”

Alex Ross en “Listen to this”

Notas al programa en el estreno, en el Concierto de la Academia para la Nueva Música del CSMA el día 21/02/2012. 
Auditorio del Conservatorio Superior de Música de Aragón.

La grabación, en directo, pertenece al estreno de la obra el día 21/02/2012 en el Auditorio del CSMA. Los intérpretes, a los que nunca terminaré de agradecer su magnífico trabajo, fueron los siguientes:

Director: Pablo Labián Camino

Flauta: Juan Val
Clarinete: Beatriz Polanco Ferrero
Saxo Alto: David Flores Parra
Viola: Ana Martínez Pinal
Violoncello: Trini Arias Gómez
Piano Preparado: Carlos Sanchís Aguirre

1, 2,

1, 2, 3, 4!

Actualización 1 del post:

Espero poder presentar en un breve espacio de tiempo otra pequeña obra que terminé hace un par de meses: “Schizzi di Furia” para Saxofón Alto Solo (7’40”). En pocos días creo poder contar con una grabación (cortesía de Diego García-Pliego y Chechu Martínez Herranz, aka. “Maestro Jedi” [con La Fuerza mediante]). Hasta entonces.

Actualización 2 del post:

Aquí tenéis una nueva edición de la grabación original. Espero que haya ganado el calidad, volumen, etc.

http://w.soundcloud.com/player/?url=http%3A%2F%2Fapi.soundcloud.com%2Ftracks%2F49989470&auto_play=false&show_artwork=true&color=ff7700

Enlace a la entrevista que les hizo ayer Canal 8 a mi exprofesor de Armonía y Composición Enrique Blanco y a la profesora de Flauta travesera Alicia Garrudo con relación al IX Ciclo de Música de los siglos XX y XXI del Conservatorio Profesional de Música de Salamanca “Tahonas Viejas”.

Entrevista en el canal 8 (14-II-2012).

Mi más sincera enhorabuena a los dos y a todo el resto de profesores que colaboran en el ciclo. Lo que hacen no se paga con dinero (literalmente además), porque no tiene precio.

Aquí os dejo un enlace con el programa de un concierto que tendrá lugar el próximo día 17 de febrero en el que fue mi

Cartel IX Ciclo de música de los siglos XX y XXI Tahonas Viejas

Cartel del IX Ciclo de Música de los siglos XX y XXI del Conservatorio Tahonas Viejas de Salamanca

Conservatorio, y también mi casa: el Conservatorio Profesional de Salamanca, Tahonas Viejas.

En este concierto, que se enmarca dentro de la novena edición del Ciclo de Música de los siglos XX y XXI, colaborarán algunos de los que fueron mis profesores hace no tanto, y también algunos muy buenos amigos.

El repertorio estará compuesto por obras de Antonio José, Alban Berg, Ángeles López Artiga, Jean Françaix y Stanley Friedman. No obstante, me gustaría destacar, sin miedo de barrer un poquito para casa, la obra que mi gran exprofesor y mejor amigo Enrique Blanco estrenará en el concierto.

“Nanas de la viola” (2011) forma parte de una pequeña colección de piezas que Enrique ha ido componiendo y dedicando a distintos compañeros suyos (profesores del Conservatorio) que se han embarcado recientemente en la aventura de la paternidad. Esta pieza en concreto será estrenada por Pedro San Martín Rodríguez, profesor de viola y dedicatario de la obra, junto al profesor de piano Pablo López Callejo.

El resto de información la podéis encontrar en el enlace que sigue:

Programa del concierto del 17-II-2012.

También dejo aquí un enlace al blog de Enrique para aquél al que le pique un poco más la curiosidad, y otro a la web del Ciclo, para que estéis al loro de los próximos conciertos. Si puedo, incluiré un enlace permanente en este blog para ambas localizaciones web.

Posteado por: Guy Fawkes | febrero 10, 2012

Sobre audacia, revolución e intuición

Stravinsky 1

Igor Stravinsky

“Se me ha hecho revolucionario a pesar mío. Ahora bien: los arrebatos revolucionarios nunca son enteramente espontáneos. Hay gente hábiles que fabrican revoluciones con premeditación… Hay que precaverse contra los engaños de quienes os atribuyen una intención que no es la vuestra. Por lo que a mí respecta, nunca oigo hablar de revolución sin recordar la conversación que G.K. Chesterton nos cuenta que tuvo con un tabernero de Calais al desembarcar en Francia. Este último se lamentaba amargamente de la dureza de la vida y de la falta cada vez mayor de libertad: “Es lamentable —concluía— haber hecho tres revoluciones para volver a caer siempre en el mismo lugar.” Y Chesterton le contesta que una revolución, en el sentido propio del término, es el movimiento de un móvil que recorre una curva cerrada y vuelve así al punto de partida…

El tono de una obra como La Consagración pudo parecer arrogante; su lenguaje, rudo en su novedad; pero esto no implica en modo alguno que sea revolucionaria en el sentido subversivo del vocablo.

Si basta romper con una costumbre para merecer el calificativo de revolucionario, todo músico tiene algo que decir y que sale, por decirlo así, de la convención establecida, deberá ser calificado de revolucionario. ¿Por qué cargar el diccionario de las bellas artes con ese término retumbante que designa, en su más habitual aceptación, un estado de perturbación y de violencia, cuando hay tantas palabras más apropiadas para designar la originalidad?

Para ser francos, me vería en un apuro si quisiera citarles un solo hecho que, en la historia del arte, pueda ser calificado como revolucionario. El arte es constructivo por esencia. La revolución implica una ruptura de equilibrio. Quien dice revolución dice caos provisional. Y el arte es lo contrario del caos. No se abandona a él sin verse inmediatamente amenazado en sus obras vivas, en su misma existencia.

La cualidad de revolucionario se atribuye generalmente a los artistas de nuestros días con una intención laudatoria, sin duda porque vivimos en un tiempo en el que la revolución goza de una especie de prestigio en el medio de una sociedad anticuada. Entendámonos: yo soy el primero en reconocer que la audacia es lo que mueve a las más bellas y más grandes acciones; razón de más para no ponerla inconsideradamente al servicio del desorden y de los apetitos brutales, con la intención de un sensacionalismo a toda costa. Apruebo la audacia; no le fijo, de ningún modo, límites; pero tampoco hay límites para los errores de lo arbitrario.

Si queremos gozar plenamente de las conquistas de la audacia debemos exigir, ante todo, su perfecta y clara luminosidad. Trabajaremos por ella al denunciar las falsificaciones que pueden tender a usurpar su lugar. La exageración gratuita pervierte todas las cosas; todas las formas a las que se aplica. Entorpece y embota con su precipitación las novedades más valiosas; corrompe simultáneamente el gusto de sus adoradores, lo cual explica que este gusto pase rápidamente, sin transición, de las más insensatas complicaciones a las trivialidades más chabacanas.

Un complejo musical, por muy rudo que sea, es legítimo en la medida en que revela su autenticidad. Pero para reconocer los valores auténticos entre los excesos ficticios, es necesario estar dotado de una intuición que nuestro esnobismo desprecia tanto más cuanto más desprovisto se encuentra de ella.”

Igor Stravinsky, “Poética musical”.

Posteado por: Guy Fawkes | enero 31, 2011

Vox Balaenae (1971), George Crumb

Vox Balaenae (Voice of the Whale):

I. Vocalise (… for the beginning of time) Variations on Sea-Time

II. Sea Theme

III. Archeozoic (Variation I)

IV. Proterozoic (Var. II)

V. Paleozoic (Var. III)

VI. Mesozoic (Var. IV)

VII. Cenozoic (Var. V)

VIII. Sea-Nocturne (… for the end of time)

ILMA Ensemble: Rosa Sanz (Flauta), David Olivares (Violoncello), Hernán Milla (Piano).

Auditorio de Caja Castilla La Mancha, Toledo, 17/03/2009.

Posteado por: Guy Fawkes | enero 26, 2011

La mediocridad como imperativo categórico

Finalmente se ha aprobado. La polémica “Ley Sinde” ha sido votada favorablemente en el congreso gracias al pacto del Gobierno con el PP y CiU. La clase política en general celebra el éxito de la Ley en la votación, como si de verdad se tratara de una gran victoria del común de la sociedad española en pro de la defensa de la cultura. Por otro lado, la industria cultural se frota las manos, puesto que si ya antes de la aprobación del texto estaban sacando una gran tajada, ahora el pastel a repartirse va a ser aún mayor, porque se le va a permitir el acceso a menos zarpas.

Tampoco podemos pecar de inocentes: está claro que el motor de casi cualquier reforma legislativa es el económico, más concretamente en este caso, el poderoso Don Dólar que las grandes productoras discográficas y cinematográficas americanas quieren tener asegurado en nuestro mercado. Por lo tanto, es lógico que la presión política, diplomática y económica ejercida por todas estas bestias pardas sobre el Gobierno resultara insoportable: tenían que ceder, incluso a costa de sacrificar derechos fundamentales (al menos en el texto original, antes de los retoques que ha sufrido), como el derecho a una tutela judicial efectiva, que desaparecía en cuestiones de distribución ilegal de archivos con la creación de una Comisión de Propiedad Intelectual dependiente del Ministerio de Cultura, que podía clausurar una web sin autorización judicial previa. ¿A alguien le suenan las palabras “secuestro de publicaciones” o “Inquisición”? Esta disposición era un paso muy importante hacia una peligrosa potestad censora del Ejecutivo.

He de reconocer, al menos, que esa ominosa y amenzadora parte de la Ley ha sido suprimida, pero el fondo, lo que subyace y trasciende de su promulgación, es oscuro, casposo y triste en una sociedad occidental que debiera haber comprendido mejor el asunto. El problema reside en que hemos vendido como cultura, como élite cultural, a unos cuantos mindundis y mediocres sumisos, poco rebeldes y afines a la “versión oficial” y a la “cultura del plástico” que funcionan como aunténticas máquinas de fabricar basura (perdón, quiero decir “productos culturales”. Es que sigo sin poder creer que la cultura se venda como un producto. Póngame el último Premio Nacional de Literatura y cuarto y mitad de jamón de York). Luego eso se inyecta en la mente y en la conciencia colectiva de la sociedad para hacerla cada vez más inerte, más pasiva, más imparcial y más despreocupada por el verdadero arte y el verdadero conocimiento. Es la mediocridad kantiana: sé un mediocre por ser tu deber, y ya está. Eso es lo que le interesa al poder: controlar al a un pueblo cada vez más pobre intelectualmente. No interesa favorecer de manera oficial a quienes no padecen una voracidad económica tan brutal. Si me paga usted por mi obra, muy bien. Si no, también. A mí lo que me importa es mi obra.

La clave, en mi opinión, está en diferenciar los conceptos, incluso desde el plano más básico de la denominación de las cosas. Si quieren, quédense con ese constructo suyo, el de “cultura” oficial (e industrial), y utilícenlo para etiquetar como “artistas” o “intelectuales” – o en su versión aún más oficialista: “personalidades del mundo de la cultura”— a todas esas maquinitas manipulables que vomitan “productos culturales”. Al resto, a los verdaderos creadores que no se preocupan “a priori” por sacar un pastón de su música, de sus libros o de sus creaciones plásticas, llámenlos de otra manera. Si quieren, atendiendo a su concepción economicista e industrial de la cultura, llámenlos “idiotas”, o “imbéciles”; como quieran, pero diferenciemos los términos.

Bill Hicks, un humorista norteamericano (que en paz descanse), resumía mucho mejor que yo todas estas ideas: “Todo artista que aparezca por televisión vendiendo un producto comercial queda desterrado desde ahora y para siempre del mundo del arte. No me importa si cagas cuadros de la Mona Lisa, ya hiciste tu puta elección”. Puedo reformular su sentencia como “Todo aquel que se autoconsidere artista pero anteponga a su arte sus preocupaciones económicas, queda desterrado desde ahora y para siempre del mundo del arte”.

No es justo que el mundo de la cultura siga englobando a los verdaderos pensadores junto a toda esa horda de mediocres y fabricantes de basura. No se puede estandarizar la creación ni la creatividad. No se puede favorecer a un “artista” que sólo quiere ganar dinero cuando Vincent Van Gogh murió sin vender un solo cuadro.

Posteado por: Guy Fawkes | enero 25, 2011

Base de datos de noticias de prensa sobre Música Contemporánea

El siguiente es un enlace de descarga de un archivo pdf con una pequeña recopilación de noticias relevantes para la temática de este blog que han aparecido en diferentes periódicos, revistas y sus ediciones on-line a lo largo de las últimas semanas*:

Base de datos de prensa sobre Música contemporánea

*Algunos de los artículos extractados son anteriores en el tiempo, como por ejemplo algunos de los reportajes y entrevistas escogidos de la Revista Scherzo. El motivo por el que los he incluído es porque resultan interesantes para el enfoque que pretendo darle a algunos de los próximos posts, aunque ya no se encuentren de rabiosa actualidad.

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